Le dijiste a la IA "hazme una web para mi inmobiliaria" y lo hizo. Diseño moderno, fotos grandes, carrusel de propiedades. Dos meses después, nadie ha llenado el formulario. No porque la web sea fea. Porque no tiene nada de lo que hace que un comprador confíe en un agente.
La IA no conoce tu ciudad
Escribe "vende tu casa con nosotros" en vez de "vendemos apartamentos en Laureles y Envigado". Los compradores buscan por barrio, no por frases genéricas. Si tu ciudad y tus barrios no están en los titulares, no existes para la búsqueda local.
Las fichas viven en un portal, no en tu web
La IA te enlazó a un portal de propiedades porque era más rápido. Cada clic saca al visitante de tu sitio, y el portal se queda con el contacto y te lo revende. Tener las fichas en tu propio dominio es lo que captura al cliente por el que ya pagaste.
No hay razón para dejar los datos
Un visitante ve tres propiedades y no encuentra forma de quedarse en contacto. No hay estimado de avalúo, ni informe de mercado del barrio, ni "avísame de nuevas propiedades". El sí pequeño es lo que estás botando.
El formulario manda un correo que nunca llega
Los generadores con IA muchas veces conectan el formulario a una dirección falsa o a nada. Abre tu web, llena tú mismo el formulario y revisa si el correo llega de verdad. En la mitad de los casos no llega, y nadie se había dado cuenta hasta ahora.
La web no es el producto, es el canal
La IA te armó el canal. Lo que pasa por él — tu mercado, tu voz, tus cierres — es lo que ninguna IA puede reemplazar. Cambia los textos genéricos por los tuyos, mete los nombres de tus barrios, y pon el formulario de consulta antes de que haya que bajar.