Esta prueba no cuesta nada. Abre tu web en el celular, pásasela a alguien que no sepa a qué te dedicas y cuenta hasta cinco. Luego quítasela y hazle tres preguntas.
¿Qué vende esta persona?
Si la respuesta es vaga, tu titular no está haciendo nada. "Bienvenido a mi sitio" y "tu aliado inmobiliario" no son respuestas. "Vendo apartamentos en Laureles y Envigado" sí lo es.
¿Dónde trabaja?
La finca raíz es local y tu web debería decirlo arriba, sin tener que bajar. El nombre de tu ciudad en el titular hace más por tu posicionamiento y por tu credibilidad que una página entera de "sobre mí".
¿Y ahora qué se supone que haga?
Si duda, tu llamado a la acción está enterrado o compitiendo con otros cuatro botones. Un botón, arriba, que diga exactamente qué pasa cuando lo toquen.
Por qué funciona
Nadie lee una página web. La escanean, deciden en segundos si merece más atención y se van si no. Cualquier mejora que hagas más abajo vale menos que arreglar la primera pantalla. Arregla la primera pantalla primero.