Una página inmobiliaria que no recibe consultas rara vez es una página fea. Casi siempre es una página que nunca pide nada.

Carga lento en el celular

Los compradores te buscan entre visita y visita, en el carro, con datos móviles. Si las fotos van en resolución completa y el video del inicio se reproduce solo, los perdiste antes de que se pinte la página. Comprime cada imagen y haz que la primera pantalla aparezca en menos de dos segundos.

No hay un siguiente paso claro

El visitante lee tu perfil, mira tres inmuebles y no encuentra qué hacer. Cada página necesita una sola acción visible: pedir un avalúo, agendar una visita, hacer una pregunta. Una acción repetida vende más que cinco botones compitiendo.

Tus inmuebles viven en otra parte

Si tus propiedades están en un portal y tu web solo enlaza hacia allá, el portal se queda con el contacto y después te lo revende. Ten las fichas en tu propio dominio, aunque también estén en el portal.

Te ves igual a todos los demás

La misma plantilla, la misma foto de archivo del apretón de manos, el mismo "tu aliado de confianza". Ahí no hay nada que haga que te elijan a ti. Nombra tus barrios, muestra tus propios cierres, escribe como una persona.

Nada atrapa al que todavía no está listo

La mayoría de quienes llegan a tu web no te van a llamar hoy. Dales algo más pequeño a lo que decir que sí: un estimado de avalúo, una búsqueda guardada, un informe del mercado de su cuadra. Ese es el cliente que hoy estás botando.