Abres Google, escribes tu servicio y tu ciudad, y aparece primero la agencia de la esquina. Su web tiene imágenes pixeladas y un contador de visitas. La tuya tiene animaciones, modo oscuro y suena a startup de Silicon Valley. Y ellos están tres páginas por delante.
Google no premia bonito, premia presencia
Su web lleva ocho años en el mismo dominio. La tuya lleva cuatro meses online. Esa diferencia, para Google, dice "este sigue aquí, este otro puede desaparecer la semana que viene".
Tienen enlaces de otros sitios. Tú no
La cámara de comercio local los enlaza, dos blogs del gremio los mencionan, un cliente viejo escribió sobre ellos en su propia web. Cada uno es un voto para Google. El diseño no suma votos. Llevar años y hacer el trabajo, sí.
Su ficha de Google Business está completa
Dirección, horarios, 47 reseñas con respuestas, fotos subidas cada mes. La tuya está vacía o no existe. Para un negocio local, esa ficha pesa más que tu web.
Responden preguntas que tú no
Su blog viejo tiene 60 artículos sobre temas locales específicos ("permisos de obra en el barrio norte", "cuánto cuesta arreglar una fuga en pared de ladrillo"). El tuyo tiene tres artículos que podrían ser de cualquier ciudad del mundo. Google premia profundidad de tema, no acabado visual.
Lo que puedes hacer en 30 días
Reclama tu ficha de Google Business, pide diez reseñas a clientes pasados, escribe cinco artículos sobre problemas específicos de tu ciudad y consigue que dos sitios locales te enlacen. En dos meses subes. El diseño queda igual.