Wix AI te armó una web de salón en minutos. Colores suaves, tipografías elegantes, una página de inicio que parece la de cualquier otro salón. Las sillas siguen vacías el miércoles por la tarde. El problema no es el diseño. Un salón vende dos cosas que la IA no incluyó: confianza y disponibilidad.
No tiene reservas online
Un cliente en 2026 que no puede reservar desde el celular a las 11 de la noche reserva en otro lado. Wix AI no integró un sistema de reservas real, solo un formulario de contacto que alguien tiene que responder mañana. Instala un widget de reservas real (Fresha, Vagaro, Treatwell) arriba del todo.
No apareces en Google como salón de tu zona
La IA no sabía tu ciudad. Tus titulares dicen "servicios de belleza" en vez de "peluquería en [barrio, ciudad]". Un cliente que busca "coloración cerca de mí" encuentra a toda la competencia y no te encuentra a ti. Reescribe los titulares con las frases exactas que la gente busca.
No hay fotos reales de tu trabajo
La IA usó fotos de banco de modelos. Un cliente quiere ver lo que de verdad hiciste sobre un pelo real, con la luz real de tu salón. Seis fotos reales de antes y después convierten diez veces mejor que la imagen perfecta de la IA.
No hay opiniones visibles
Nada en la página muestra lo que dicen los clientes pasados. Para un salón, es lo primero que un nuevo cliente mira. Un bloque con tus reseñas de Google traídas automáticamente convierte una duda en una reserva. "Cuatro estrellas sobre 180 reseñas" se vende solo.
Lo que una web de salón sí tiene que hacer
Dejar reservar en dos toques. Mostrar el trabajo de tus estilistas. Dejar claro en qué barrio estás y en qué servicios te especializas. Todo lo demás — incluyendo el diseño bonito de Wix AI — es secundario.